El ruido se asume como parte del paisaje de la oficina: "hay ruido, es lo que hay". Pero tiene un coste medible. En un estudio de campo riguroso, cada 10 decibelios más de ruido reducían la productividad en torno a un 5% (Joshua Dean, American Economic Journal). No es incomodidad: es rendimiento que se escapa cada día sin que nadie lo apunte.

No es cuánto ruido hay, es cuánto se entiende

Lo más útil de saber es contraintuitivo. Lo que rompe la concentración no es tanto el volumen como poder seguir lo que se dice. Una conversación que se entiende desengancha de la tarea aunque suene baja, porque el cerebro procesa el contenido sin querer. Por eso el peor ruido de una oficina no es el aire acondicionado; son dos personas hablando cerca.

La investigación lo mide: el habla de fondo inteligible reduce el rendimiento hasta un 7% (Hongisto, Indoor Air).

Cuánto es "demasiado"

Como referencia, una oficina abierta suele estar en 60-65 dB, y una conversación normal a un metro ronda los 60 dB, justo la zona que rompe el foco. El trabajo de concentración pide bastante menos, en torno a 45-55 dB. Nada que ver con los 85 dB de daño auditivo de la normativa laboral: aquí el problema no es la salud del oído, es la concentración.

Qué se gana bajándolo

Buena parte del ruido de oficina es reverberación: el sonido rebota en techos, suelos y paredes duras y se acumula. Reducirla con superficies que absorben hace que las conversaciones no se propaguen ni se entiendan a distancia, que es justo lo que desconcentra. No se trata de insonorizar la oficina entera, sino de separar las zonas de voz de las de foco y tratar los puntos donde más rebota el sonido.

Frente a un coste de intervención acotado, el retorno es diario: cada 10 dB menos son en torno a un 5% de productividad recuperada, y un equipo que no acaba la jornada agotado por el ruido. Antes de asumir el ruido como inevitable, conviene medir cuánto está costando. Casi siempre sale más caro convivir con él que resolverlo.

Fuentes

Joshua T. Dean, "Noise, Cognitive Function, and Worker Productivity" , cada +10 dB de ruido reduce la productividad en torno a un 5%. Valtteri Hongisto · Normas de acústica de oficinas (VDI 2569, ISO 22955): , oficina abierta ~60-65 dB, conversación normal ~60 dB, trabajo de concentración en torno a 45-55 dB.

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